domingo, 1 de mayo de 2011

¡Dale un patada por el amor de dios!

sus gritos,
atormentan mis peores sentimientos

sus convalecencias
no tienen efecto
un aire de violencia me apodera.

vuela mi imaginación
en mi agresión reprimida,
sus llantos no inspiran piedad
solo un color ocre en mis ojos

me convierto en caballero de lucha
tomo mi espada imaginaria
corto cabezas y
desparramo inocencia por doquier

los cuidadores
observan absortos
inmóviles,
mientras abro mis ojos
un grito penetrante me
hunde en la realidad

todo fue ilusión
siguen ahí,
mirándome
riéndose,
llorando
y de vuelta a reír.

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